El sitio de Tolón (1793)

En 1793 la Francia revolucionaria estaba ya en guerra con media Europa: Austria, Prusia, Portugal, Nápoles, Cerdeña, las Provincias Unidas, Gran Bretaña y España. Pero además tenía varios levantamientos internos, uno de ellos en el sur del país.
La ciudad de Tolón, donde se encontraba la base naval de la flota francesa del Mediterráneo, donde se alojaba una tercera parte de todos sus navíos, se pasó al bando realista. Para Francia era un desastre, pero para los aliados era una oportunidad de oro. Los habitantes de Tolón llamaron a los aliados y las flotas españolas y británica ocuparon la rada y desembarcaron tropas de varias naciones aliadas.
Entre las tropas que ocuparon la ciudad y las colinas adyacentes estaban las españolas, como por ejemplo los regimientos Hibernia (19), Mallorca (24) e infantería de marina, marcado su uniforme de servicio en tierra como (22) y de embarcados como (25) en la imagen mostrada.

Unidades el Ejército español en Tolón


Las tropas se distribuyeron formando un perímetro para evitar que los franceses, que llegaron con rapidez, tuvieran acceso a la rada, pues necesitaban proteger sus navíos y fragatas.
Como apunte decir que de los cerca de 17000 hombres del ejército aliado, casi 7000 eran españoles, siendo el contingente más numeroso, seguido por casi 5000 piamonteses, 2000 británicos y realistas franceses.
Un hecho trascendental es que en los primeros combates, el comandante de la artillería francesa fue herido de gravedad, dejando paso a un joven capitán corso de nombre Napoleone Buonaparte.

El capitán Napoleone Buonaparte presenta su plan de ataque a los generales revolucionarios


Bonaparte dio muestras de su talento y enérgico liderazgo desde ese primer momento. Ideó un plan para bombardear la flota aliada, que tuvo un éxito relativo, pues pudo moverse algo más dentro de la rada para evitar el cañoneo.
En ese momento Bonaparte vio claro que la clave estaba en el Monte Caire, pues si los franceses lo tomaban conseguirían expulsar a las flotas españolas y británicas del puerto, y con ello posiblemente a sus soldados.
Bonaparte diseñó un plan de ataque en el que 3000 soldados irrumpirían en el monte, pero el general al mando, Carteux, apenas le proporcionó 400, por lo que el asalto falló y los aliados reconocieron el peligro, fortificando el monte.
Afortunadamente para Bonaparte, Carteux fue reemplazado por Dugommier, que enseguida reconoció el talento del corso, llegando a decir que su plan era el único posible. Un segundo asalto fue preparado sobre el monte, donde ahora estaba situado el fuerte Mulgrave. La artillería francesa batió la zona antes de lanzar a la infantería.
Por entonces el ejército francés en la zona contaba ya con 60000 soldados. Bonaparte supo usarlos en el asalto, enviando una primera oleada que topó con tenaz resistencia aliada. Pero el mismo dirigió la segunda que consiguió tomar la cima.
Bonaparte ubicó nuevas baterías que, ahora sí, amenazaban con hundir la flota aliada. La orden de reembarque fue casi inmediata, y con ella el caos, pues los realistas de Tolón no querían caer en manos revolucionarias.
Antes de abandonar la ciudad, los aliados trataron de volar los navíos de línea y las fragatas francesas, para al menos salvar la cara de la expedición.
Los franceses ocuparon Tolón al día siguiente, con la consiguiente represión
revolucionaria. El gran triunfador, Bonaparte, fue ascendido a general de brigada, iniciando una arrolladora carrera militar.
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Como curiosidad comentar que uno de los soldados que estuvo en Tolón era un tal Julián Sánchez, más conocido como «el Charro», famoso guerrillero de nuestra Guerra de la Independencia.


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