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Visitas guiadas para estudiantes
aprender disfrutando
La historia no está solo en los libros. Está escrita en el paisaje, en las colinas, en los viejos puentes y en los muros que presenciaron los hechos que forjaron nuestro presente.
Desde El Primer Edecán, os invitamos a una experiencia educativa única: sacar a los alumnos del aula para que pisen, sientan y comprendan la historia en el mismo lugar donde sucedió.
Sabemos que captar y mantener la atención de los jóvenes es el mayor reto de la docencia.
Por eso, hemos diseñado nuestras visitas como una herramienta inmersiva y dinámica para profesores, un complemento perfecto al currículo académico que convierte una lección de historia en una aventura memorable.
Nuestros objetivos pedagógicos
Más allá de una simple excursión, nuestras rutas están diseñadas para cumplir objetivos educativos clave:
- Comprensión causa-efecto: Analizar sobre el terreno las decisiones tácticas y estratégicas, comprendiendo por qué una batalla se ganó o se perdió.
- Pensamiento crítico: Fomentar el debate y el análisis, invitando a los alumnos a preguntarse "¿qué habría hecho yo en esta situación?".
- Conexión con el entorno: Poner en valor el patrimonio histórico y natural, entendiendo el paisaje como un protagonista más de la historia.
- Empatía histórica: Acercar a los estudiantes a la dimensión más humana del conflicto: ¿cómo vivía un soldado?, ¿qué sentía?, ¿qué comía?, ¿cómo era su día a día lejos de casa?
¿Qué Incluye una visita escolar con El Primer Edecán?
Nuestra propuesta se basa en estos tres pilares:
La historia cobra vida
No narramos una sucesión de fechas y nombres. Recreamos los hechos.
Mediante mapas de época, grabados y relatos de los protagonistas, explicamos la batalla de forma amena y rigurosa.
Los alumnos podrán entender la importancia de la artillería al ver su posición dominante en una colina o la dureza de una carga de caballería al recorrer una llanura.
Inmersión en la naturaleza
Cambiamos los libros por el aire libre. La jornada se desarrolla íntegramente en el campo, ofreciendo a los estudiantes un respiro de la rutina urbana.
Aprenderán a «leer» el paisaje, identificando cómo un río, un bosque o una elevación del terreno se convertían en factores decisivos para la victoria o la derrota.
El patrimonio como testigo mudo
Seguimos las huellas del pasado. Visitamos los vestigios que han sobrevivido 200 años: ermitas que sirvieron de hospitales de campaña, puentes por los que cruzaron ejércitos enteros, fortificaciones defensivas y casas que fueron cuarteles generales.
Explicamos la función de cada lugar, conectándolo directamente con los eventos de la batalla.
¿Hablamos?
Ponte en contacto con nosotros sin compromiso. Cuéntanos qué necesitas, los objetivos curriculares que te gustaría cubrir y el perfil de tus alumnos.
Juntos, diseñaremos la mejor jornada de historia que puedan imaginar.